Consumo Responsable

10 falsos mitos sobre los coches híbridos

7 comentarios

Desde hace unos días, el motor que me mueve es el de un coche híbrido. Tenía la idea de escribir aquí para contar qué me llevó a decidir comprar este tipo de vehículo, pero lo cierto es que no se me ocurre una respuesta que no sea el clásico “¿Por qué no?”. Desde que salieron al mercado, sabía que cuando me tocase cambiar de utilitario, me pasaría a un coche que contaminase lo menos posible.

Las ventajas creo que son de todos conocidas: se consume menos y, por lo tanto, se contamina menos. A bajas velocidades, es decir, al ritmo al que se permite circular por ciudad, se puede echar mano de la energía calórica acumulada y funcionar gracias al motor eléctrico. Las esperas en los semáforos, en los atascos… generan cero emisiones de CO2. El motor de gasolina convierte el vehículo en una opción, por el momento, más versátil e independiente que el meramente eléctrico.

Nunca tuve ninguna duda, pero comprendo que a algunos Ciudadanos 0,0 les asalten las reservas cuando piensan en adquirir un turismo híbrido. Les echan para atrás las concepciones erróneas que se han extendido acerca de estos vehículos. Por suerte, muchos de estos rumores no son más que leyendas urbanas y, a continuación, vamos a tratar de desmontar esos mitos que provocan que aún no todos nos hayamos pasado o pensemos en pasarnos en el futuro a un coche híbrido.

1. No “tiran” igual

Los vehículos híbridos combinan dos motores: el eléctrico con el de gasolina, por lo que, cuando el coche tiene que demostrar la potencia de sus caballos, responde igual que cualquier otro utilitario que se mueva con combustible. Nada más estrenarlo, he probado el mío en un viaje largo, en el que era necesario subir varias pendientes pronunciadas y no ha bajado, ni por décimas de segundo, de la velocidad que le había marcado.

2. Salen caros

El precio de salida al mercado de los híbridos, en efecto, es más elevado que el de sus equivalentes. Sin embargo, la diferencia se amortiza al poco tiempo, gracias al ahorro de combustible.

La cosa no queda ahí: los híbridos están exentos del pago del impuesto de matriculación, pueden optar a las subvenciones que ofrecen las Comunidades Autónomas y a otro tipo de ayudas, como la exención del pago de la ORA o estacionamiento regulado en algunas poblaciones, como Alcobendas (Madrid), o del peaje a la entrada de ciudades como Londres.

3. Tengo que enchufarlo para que no me deje tirada

No es necesario enchufar el coche híbrido, ya que casi todos los modelos incorporan un sistema que recarga la batería eléctrica con cada frenazo o deceleración. Por lo tanto, el coche siempre podrá arrancar con esta energía que él mismo ha generado.

Si esta batería estuviese muy descargada, el coche arrancaría con gasolina, como cualquier otro y, a partir de ahí volvería a cargarse. Por lo que nunca hay que enchufarlo. Existen algunos modelos que son “enchufables”, pero son una minoría y, por ahora, solo han salido en periodo de prueba.

4. El motor eléctrico solo entra en juego en ciudad

Quienes necesitan el coche solo para hacer viajes por carretera y en la ciudad apenas lo utilizan, como es mi caso, pueden pensar que van a notar poca diferencia entre el híbrido y el “normal”, pues el motor eléctrico solo entra en juego a bajas velocidades. También existe la idea de que los motores se alternan, estando siempre, o bien el eléctrico, o bien el de gasolina. Pero no es así.

El ordenador del vehículo realiza una conducción inteligente, pensada para ahorrar, en cualquier tramo de tu viaje. Los dos motores, eléctrico y de gasolina, ser irán combinando según las necesidades del terreno y de la velocidad. En autopista el motor eléctrico también puede entrar en juego, casi siempre para recargarse si bajas una cuesta o deceleras, pero también para combinarse con el de combustible en el empuje del coche.

5. Es una tecnología muy nueva y no está desarrollada por completo

Esta es una idea que se mantiene desde hace ya unos cuantos años. Cuando comenzaron a salir al mercado los coches híbridos, se extendió este pensamiento, que podría no estar falto de razón acerca de algunos aspectos. Lo que ocurre es que, desde entonces, los coches híbridos han evolucionado mucho y esa tecnología ha dejado de ser recién nacida, como algunos la consideran. Casi todas las desventajas que mostraban entonces ya han sido solventadas por las marcas que no dejan de investigar en los motores eléctricos.

6. Hay que echarle un líquido muy caro y difícil de encontrar

Cuando me informé sobre el modelo que acabé comprando, en el concesionario, una señora preguntaba si al coche había que “echarle un líquido muy caro y difícil de encontrar”, pues es lo que le habían advertido. Es muy posible que hubiese oído hablar del ATF, Automatic Transmission Fluid, incluido en los nuevos modelos Full Hybrid para optimizar la lubricación. Por tecnológico que suene, no supone un coste mayor o una dificultad extra, ya que no tenemos que preocuparnos de rellenarlo, lo que nos lleva al siguiente punto:

7. Necesita un mantenimiento especial

De momento, nos asusta eso de llevar dos motores: pensamos que habrá que ocuparse el doble del coche. Sin embargo, el sistema híbrido no implica un mantenimiento extra. Habrá que revisarlo como cualquier otro de gasolina o gasóleo, cuando le toque. Pero no más a menudo. Las revisiones tampoco son más costosas.

Es posible que haya talleres donde aún no conozcan del todo esta tecnología, pero con acercarnos a uno oficial o que nos asegure que ha revisado otros híbridos, podremos quedarnos tranquilos.

8. Son feos

Eso es cuestión de gustos. No vamos a negar que si lo que alguien busca es tener todo el parque móvil de su país para elegir el vehículo que más le gusta, a la hora de escoger un híbrido, las opciones se reducen. Pero cada vez son más las marcas que ya van teniendo modelos híbridos y que se van adaptando a la estética que le gusta a cada uno. Vamos, que incluso Ferrari tiene un híbrido.

Por otra parte, aquí más que nunca tendremos que aplicar la frase de “lo que importa es el interior” porque hay razones mucho más de peso para elegir un utilitario que su aspecto externo.

9. Su fabricación contamina más de lo que ahorra su conducción

Es cierto que la energía consumida en el proceso de fabricación de cada híbrido puede ser algo mayor que la empleada en la construcción de un vehículo puramente de gasolina o gasoil. Además, los materiales empleados para la fabricación de baterías –níquel, entre otros– pueden resultar más perjudiciales contra el medio ambiente.

Sin embargo, en el medio y largo plazos –cada marca facilita un nº de kms.—, esta diferencia queda compensada y superada y lo que acaba ahorrando uno de estos vehículos es superior a su mayor huella en el proceso de fabricación.

10. Se conducen de forma distinta

Lo que varía no es la forma en la que nosotros conducimos, sino la manera en la que estos coches se conducen, es decir, la forma que tienen de aprovechar al máximo el combustible y de combinar los dos motores para sacar el rendimiento óptimo. Los conductores no tenemos que pensar en conducir de forma diferente. Sí, tenemos que dejar de pegar acelerones bruscos, pero eso, la verdad, tampoco era recomendable con los vehículos anteriores.

Para mí, el verdadero cambio ha estado en pasar de un manual a un automático con controlador de velocidad, en el que todo es mucho más cómodo y relajado, pero la diferencia con respecto a ser un híbrido ni la he notado.

-oo-

No cabe duda de que las ventajas superan a los inconvenientes. En el caso particular del coche que yo he adquirido, lo que más me advertían era del reducido tamaño de su maletero, ya que en él van las baterías eléctricas –en otros modelos, se sitúan en diferentes ubicaciones –. Bueno, pues resulta que me cabe dentro una bici plegable de rueda de 26″ sin abatir los asientos. ¡Y yo que había estado planteándome hasta el 4×4 para poder viajar con mi bicicleta! Con este coche, no necesito portabicicletas externo, que me reduciría la visibilidad, y no tengo que dejarme la bici en casa cuando mis amistades o familiares viajan en los asientos de atrás.

Si quieres más información sobre los coches híbridos o te surgen dudas que no hemos tratado más arriba, puedes consultar en sitios donde los expertos te pondrán al día de todo lo que ya está en el mercado en cuanto a vehículo híbrido y de lo que vaya surgiendo más adelante.

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  • chicanoize

    Muy útil… la verdad que hay algunas cosas que desconocía, como el tema de la combinación de motores, que el eléctrico solo entra en juego en la ciudad, etc… Sin duda alguna, el futuro del motor debe ir por ahí.

    • Beatriz

      Gracias.

      No es que entre en juego solo en la ciudad. El eléctrico es el motor con el que arrancas el coche y puedes seguir con el eléctrico siempre que no superes cierta velocidad. Se supone que son los 50 km/h, pero a veces también depende de la brusquedad de los acelerones, o sea que puede entrar el de gasolina antes de llegar a 50 por hora si le pisas fuerte.

      El eléctrico también va a entrar en juego en autopista o carreteras en general y a altas velocidades cuando el coche no necesite mucha potencia, por ejemplo, cuesta abajo. Si el coche ya tiene inercia y bajas una cuesta, todo ese tiempo que vas bajando, estás gastando 0€ en gasolina, aunque vayas a 120 km/h. Cuando vas en llano y activas el regulador de velocidad, el coche va haciendo una combinación de los dos motores y el eléctrico enta en juego bastante, aunque vayas a 120 por autovía.

      La forma más eficiente y ecológica de conducir es siendo suave con los acelerones en distancias cortas y activando el regulador de velocidad en distancias largas.

      Cuando apagas el coche, te pone nota, o sea, te dice qué tal de ecológica ha sido tu conducción.

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