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Sacando la creatividad con el árbol de Navidad

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Al ser un árbol de hoja perenne, el abeto se asocia con la Navidad, ya que resiste los rigores del invierno. Una de las diversiones familiares para estas fechas, que nos hace ir anticipando la alegría de las fiestas, es decorar entre todos el árbol que adornará el salón de casa durante la Navidad y bajo el que aparecerán los regalos.

Las bolas y el espumillón de siempre pueden dar un resultado muy elegante y quedará vistoso también si lo combinamos con alguna figurita tradicional. Pero los más imaginativos pueden dar rienda suelta a su creatividad y crear los colgantes a partir de papel u objetos reciclados: latas de refrescos vacías, cartones de envases de alimentos, retales de ropa que ya no nos valga… con algo de hilo o de pintura podemos confeccionar nuestra propia decoración de todas las formas y colores para conseguir un árbol de lo más original. Así, los ratos que pasemos en familia, colaborando en un proyecto común, serán más largos y satisfactorios.

 

 

Sobre el árbol en concreto, tenemos dos opciones: elegir uno artificial o uno natural. En cada caso existen ciertas ventajas. Los árboles artificiales son más económicos que los naturales, ya que podemos reutilizarlos año tras año. Son plegables, poco pesados y fáciles de transportar. Otra ventaja para quienes dispongan de menos tiempo es que algunos vienen ya decorados.

El artificial no tiene por qué ser necesariamente de plástico, ya que podemos hacerlo en casa –al igual que los adornos– de fieltro, de lana o de papel y cartón reciclados. Con imaginación, podríamos hasta inventarnos un árbol mural sobre una de las paredes del salón. Su gran ventaja: no ocupa espacio y así tendremos más sitio para las concurridas cenas navideñas. Sobre todo si teníamos previsto repintar el salón, no nos importará el pequeño esfuerzo. Siguiendo con la pared, también podemos pegar un vinilo o colocar directamente los adornos o las luces sobre ella situándolos en forma de abeto…

Cojines de distintos tamaños apilados, botellas de vidrio verde ordenadas en círculos concéntricos podrían darnos la forma de una conífera. Hasta con los libros de la estantería podemos hacernos la idea de tener un árbol de navidad. Placas de un ordenador antiguo, la viruta que resulta de sacarle punta a un lápiz verde… todo es posible. Pero no es esa la única idea, ya que podemos irnos a opciones de lo más extravagantes con las que dejar asombrados a todos los invitados.

  

Con respecto al natural, su olor y aspecto serán los motivos que impulsen a elegirlos, ya que darán un ambiente navideño más logrado. Lo que suelo hacer yo es adornar una de las plantas que tengo ya en casa, no hace falta que sea una conífera para aceptarla como árbol de navidad. Pero, si queremos seguir la tradición al pie de la letra, podemos adquirir un pino en un vivero. En caso de tomar esta opción, tal vez nos interese seguir una serie de consejos para mantenerlo vivo hasta el final de las fiestas: regarlos, no colocarlos cerca de fuentes de calor y no usar luces que pudieran provocar que se caliente y se seque.

¿Qué hacer con los árboles cuando acaba la Navidad?

Si hemos optado por uno artificial, no tendremos de qué preocuparnos, ya que podremos guardarlo de un año para otro en el trastero o en un armario pero, ¿qué podemos hacer con los pinos naturales?

A la hora de elegir el árbol que vamos a colocar en casa durante la Navidad, conviene saber primero si será capaz de aguantar hasta después de las fiestas. Una buena idea es buscar ejemplares que hayan tenido tiempo de echar raíces resistentes. Parece mentira, pero un árbol que aparente estar vivo podría haber perecido ya y durar unos días con buen aspecto. Para indagar sobre su vitalidad, un truco es raspar su corteza para comprobar si está verde por dentro y otro pasar la mano por las ramas para constatar que no se le caen las agujas.

Cuando terminan las celebraciones, una opción es dejarlo en casa. Si no disponemos de jardín, podemos buscarle un lugar cercano. Por ejemplo, si yo tuviese que replantar el mío, se me ocurre que delante de mi edificio, hace poco plantaron un arbolito que no agarró y fue arrancado al poco. Ahora su alcorque ha quedado vacío y no vendría nada mal que alguien plantase ahí un árbol que no va a poder seguir cuidando.

  

Muchos ayuntamientos ponen en marcha planes gratuitos de acogida de árboles, bien sea recogiéndolos a domicilio o instando a que los depositemos en un punto limpio. Estas coníferas se suelen aprovechar para repoblar los parques públicos o replantar bosques. Algunos viveros llevan a cabo campañas de rescate de árboles navideños: tú llevas tu árbol y ellos, a cambio, te dan una planta. En el caso de que se haya secado y no pueda salir adelante, al menos podrá servir para hacer compost, así que no elegiremos como su destino el contenedor, ni siquiera cuando lo veamos seco.

Pensemos en la decoración de Navidad como en otro motivo más para pasar un buen rato dando rienda suelta a nuestra creatividad y dejando volar nuestra imaginación, ya sea si creamos con nuestras manos las figuras o incluso el propio árbol, como si diseñamos la forma de colocar los adornos que compremos sobre un árbol natural o prefabricado. Cuando nuestros invitados vengan a casa a pasar las fiestas, seguro que nos felicitan por el árbol tan original que hemos puesto este año y se sienten muy a gusto en un ambiente navideño que todos pueden compartir.

Fotografías de la composición: Árbol de cojines, árbol de libros y árbol en la pared.

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