El huerto en casa

Cómo hacer tu propio compost para tu huerto o tus plantas

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Cuando hemos tocado el tema de los huertos urbanos algunos lectores nos han preguntado por el compost. Se trata de un proceso natural para convertir la materia orgánica en abono, de manera que sirva para nutrir de nuevo tus cultivos. Hoy vamos a explicar cómo hacer tu propio compost para tu huerto o tus plantas. Se trata de un proceso relativamente sencillo al alcance de todos, sin importar si tenemos mucho espacio o poco, en cualquier rincón de la terraza podremos instalar el cubo compostador.

Lo habitual es obtener un rendimiento de 30 kilos de compost por 100 kilos de materia orgánica. Necesitaremos un cubo o contenedor para mantener la materia orgánica en descomposición. Tenemos compostadores, que son contenedores especialmente diseñados para este fin, pero sino podemos utilizar cubos de basura, del tamaño que nos sea más cómodo y además son más económicos. En este caso, deberemos taladrarlos en los laterales y en el fondo para que se puedan oxigenar y drenar de forma adecuada. Debemos ubicar el compostador en una zona de sombra mejor que en una de sol ya que la humedad de la mezcla juega un papel importante en su descomposición.

¿Qué materia orgánica utilizo para fabricar mi compost?

Los desechos orgánicos son perfectos para el compost. Verduras en mal estado, restos de cáscaras de huevo, hojas de árboles caídas, ramas, piñas, papeles, cenizas (de madera que no tenga barnices ni químicos), restos de hierba del césped del jardín. Como regla general tenemos que mezclar restos verdes, que aportarán nitrógeno, con restos secos que aportarán carbono para tener un buen compost.

El proceso tarda de tres a cuatro meses. Conseguimos acelerarlo si la materia orgánica está convenientemente triturada. A menor tamaño de la materia orgánica, mayor superficie para que puedan actuar los agentes microbianos y, por lo tanto, mayor rapidez en la descomposición y transformación en compost. Por lo tanto si tenemos una trituradora mejor. Si tenemos jardín o nos han facilitado restos de hierba conviene mezclarlos con otros elementos para que no se queden compactados. Restos de hojas que hayamos pasado por la cortadora de césped para triturarlas más, o pequeñas ramas y hojas que hemos triturado son un buen complemento. Además podemos añadir los restos orgánicos que nosotros mismos generamos con restos de verduras, frutas, bolsas de te, posos de café, etc.

 

Para que el proceso funcione es fundamental que se airee bien la mezcla. Es aconsejable mover la materia orgánica una o dos veces al mes. Además toda la mezcla deberá tener unas condiciones mínimas de humedad. En climas secos habrá que regarla más a menudo, pero no empaparla, para ayudar a su creación. El compost pasa por una primera fase termófila, que dura un par de semanas, donde si hemos creado bien la pila de compost desprenderá calor. Una vez pasada esta fase notaremos que el volumen de la materia orgánica ha bajado mucho. Aireamos y pasa a una segunda fase de descomposición, más lenta, la fase mesófila que durará entre tres y cuatro meses.

Dependiendo del tamaño de trituración y del tipo de mezcla puede tardar más o menos, pero necesita un mínimo de dos meses o cuatro meses. Podemos añadir aceleradores para que nos ayuden a la descomposición, pero con una buena mezcla no será necesario. En todo caso si no tenemos prisa el proceso será más lento. Al final obtenemos un compost que no se parece en nada al material original. Estará húmedo pero suelto y con lo obtenido podemos abonar nuestras macetas o nuestro huerto urbano. Si lo mezclamos con tierra nos servirá para renovar la base de plantación de nuestro huerto.

Ventajas que nos aporta el compost casero

 

En el caso de utilizar nuestra propia materia orgánica, por ejemplo si tenemos un pequeño jardín, el compost casero nos evita tener que cargar y deshacernos de las hojas en otoño y la hierba que cortamos en verano. Además podemos reutilizar los restos orgánicos y generaremos menos residuos. Como el tamaño de los cubos de compostaje es el que nosotros decidamos podemos adaptarlo a la cantidad de residuos que nosotros mismos generamos y no necesitamos ni mucho espacio, ni mucha materia orgánica para ir creando nuestro propio compost.

La segunda gran ventaja es que evitamos utilizar fertilizantes artificiales para abonar nuestras macetas o nuestro huerto urbano. De esta manera además de ayudar al medio ambiente tenemos una producción casera de frutas o verduras más ecológica, donde tenemos un mejor control de la producción y nos aseguramos de que los químicos están ausentes. El abono es uno de los trucos para tener mejores cosechas.

El compost casero puede dar lugar a malos olores si no tiene una oxigenación adecuada. Con los cubos de compostaje actualmente disponibles y moviendo el compost una o dos veces al mes esta cuestión es mucho más complicado que se produzca. Por último una cuestión que debemos evitar es utilizar materia orgánica como lácteos, carnes o yema de huevo, que además del malos olores pueden atraer a los roedores. Con todos estos consejos, y viendo lo sencillo que es esperamos que os animéis a fabricar vuestro propio compost para abonar plantas y huertos urbanos.

En Ciudadano 0,0 | Infografía: Ciclos del huerto urbano. Sembrar
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