El huerto en casa

Cuatro trucos para combatir plagas en tu huerto urbano

 

Cuando estamos cultivando en nuestro balcón o jardín uno de los mayores disgustos que nos podemos llevar es comprobar que nuestras plantas están siendo atacadas por una plaga. Vemos como toda nuestra ilusión y nuestra cosecha se la comen los bichos, o la dejan tan maltratada, que excepto para hacer compotas o purés, no sirve de nada. Por eso hoy queremos ofreceros cuatro trucos para combatir plagas en tu huerto urbano. Todos los trucos para tener mejores cosechas nos ayudarán a sacar un mejor rendimiento a las plantas que hemos cuidado.

La opción más sencilla es ir al vivero o nuestro proveedor habitual de plantas y comentarle la situación. Seguramente nos recomendará un funguicida polivalente o un triple acción que es lo más habitual. Rociamos la planta, le aplicamos el tratamiento de forma periódica, por lo general cada quince días y asunto arreglado. Pero esta solución que podría ser adecuada para las plantas decorativas, a la hora de utilizar tratamientos químicos para plantas de las que vamos a recoger fruto, a muchas personas no les acaba de convencer. Estos residuos suelen desaparecer de la planta a los pocos días, dependiendo del tipo de producto que hayamos aplicado. En todo caso tendremos siempre que lavar con cuidado la cosecha para no tener ningún tipo de problema.

¿Plaga o enfermedad de la planta?

Una cuestión que debemos evaluar antes de hacer nada es diagnosticar el problema. ¿Se trata de una plaga o una enfermedad de la planta? Si las plantas no tienen suficientes nutrientes suelen sufrir algunos problemas, que tienen fácil solución si conocemos el origen. Un ejemplo son las plantas cuya hoja amarillea por la falta de nitrógeno. O también la falta de potasio que provoca amarilleo de las hojas y puntas quemadas en las hojas viejas.

 

Por lo general el problema se soluciona añadiendo más sustrato o un abono rico en el nutriente del que tienen déficit las plantas. Pero a veces sólo se debe a un problema de exceso de humedad en el propio sustrato que evita que la planta pueda pueda absorber de forma correcta los nutrientes de la tierra.

La variedad de plantas puede resultar beneficiosa

Los cultivos son una modificación por parte del hombre de los ecosistemas naturales, por eso se ven más afectados por las plagas. En un bosque, una campiña, etc. se mezclan gran variedad de plantas distintas que compiten entre sí por los nutrientes, la luz, etc. Un campo de trigo, por ejemplo, sólo existe este cultivo, por lo que si llega un insecto que ataca a este producto, se propagará con más rapidez al ser de la misma especie todas las plantas.

Para el caso del huerto urbano es mejor mezclar cultivos que nos ayuden a repeler los insectos que atacan a nuestras plantas. Por ejemplo, la mosca de la zanahoria pone los huevos en la planta. Las larvas se alimenten de la pulpa de la raíz. Sin embargo, la cebolla ejerce un efecto repelente sobre dicha mosca, por lo que combinar ambos cultivos puede resultar beneficioso para nuestra cosecha.

Por lo tanto, es bueno conocer que efectos tiene la plantación de algunos cultivos sobre las plagas que pueden afectar a nuestro pequeño huerto urbano. Un ejemplo son el ajo, la cebolla o el puerro que tienen efecto repelente sobre algunas especies de pulgón y la mosca de la zanahoria, la albahaca sobre moscas y pulgones, el orégano sobre hormigas y moscas o el tomillo sobre la oruga de la col.

Los repelentes que podemos crear nosotros

 

Otra acción que podemos realizar es crear nuestros propios remedios naturales para aplicar a los cultivos, utilizando como base estas plantas. No somos agricultores extensivos por lo tanto con una pequeña cantidad de producto podemos actuar sobre nuestras plantas. Un ejemplo es una infusión de ajo, que podemos preparar con 50 gramos de ajos por litro de agua. El resultado obtenido lo disolvemos con cuatro partes de agua y lo aplicamos durante varios días consecutivos a pleno sol. Es un buen remedio contra el pulgón, las orugas y un buen repelente contra los insectos en general.

Mejor eliminar una planta que perder una cosecha

También tenemos que valorar la extensión del problema. Si vemos que el tratamiento no está siendo efectivo y tenemos una o dos plantas enfermas mejor arrancarlas y evitar que se extienda a las demás. La mejora de rendimiento en la cosecha de las que quedan, al no verse afectadas por la enfermedad, compensará que hubiésemos salvado la planta, pero a cambio la enfermedad se hubiera extendido a las demás.

Una planta que ha estado enferma producirá menos cosecha que una sana. De todas formas, que eliminemos la planta que ha sido foco del ataque no significa que no continuemos con el tratamiento para prevenir en el resto de plantas que tenemos. Esta es la mejor de las defensas, puesto que de esta forma evitamos problemas futuros.

También debemos tener en cuenta que no debemos desanimarnos por que una planta haya tenido un problema. Cultivamos para nosotros mismos, por eso plantas que no saldrían al mercado por algún pequeño defecto o picada, podemos consumirlos perfectamente en nuestras casas. Soluciones tenemos disponibles, como habéis visto, para mejorar la salud de nuestras plantas.

En Ciudadano 0,0 | Infografía: Ciclos del huerto urbano. Sembrar
Imagen | Huerta Agroecológica Comunitaria “Cantarranas” | jacilluch | juantiagues